Las castañuelas flamencas, marcando el compás

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Que el sonido de las castañuelas flamencas es representativo de esta arte es indiscutible. Al igual que también se han convertido en símbolo de nuestra cultura, junto a la guitarra flamenca. ¿Sabías que este instrumento tiene macho y hembra? ¿Y que tienen más de tres mil años de antigüedad?

Las castañuelas son un instrumento de percusión que fue creado hace más de tres mil años, por los fenicios. Recibían el nombre de crótalos (instrumento que hoy en día existe con el mismo nombre) y eran usados en ceremonias religiosas y celebración de ritos, como parte de la tradición cultural. Gracias al comercio por el Mar Mediterráneo, se expandió a otros países, como Italia y Croacia. Sin embargo, fue en nuestra cultura, la española, en la que realmente caló hondo.

Su composición no difiere mucho a la actual, aunque ha sufrido ligeras modificaciones. Las primeras castañuelas consistían en dos partes, ambas hechas de trozos de madera unidos por una cuerda, que se colocaban en cada mano. Lo curioso es que, a pesar de que muchos piensan que estas dos partes son iguales, existen diferencias, tantas que una se denomina macho y otra hembra.

Las castañuelas hembras, con tono alto, se ponen en la mano derecha, mientras que el macho, encargado de marcar el ritmo y adornar las composiciones, en la izquierda. En la actualidad, también reciben el nombre de “palillos”, y en su composición intervienen más materiales que la madera, como la tela prensada o la fibra de vidrio.

las castañuelas flamencas

Técnica y ritmo: cómo tocar las castañuelas flamencas

Una vez que te has hecho con unas buenas castañuelas flamencas, el primer paso es identificar cuál es la hembra y el macho y ajustárselas bien a los dedos pulgares, eso sí, deben quedar ajustadas, no apretadas.

La posición de los dedos es primordial, ya que deben quedar con las puntas enfrentadas y las palmas vueltas hacia el cuerpo. Una vez realizado esto, podemos empezar con el movimiento.

Se comienza con la mano derecha, que es la marca el primer ritmo, para seguir con la mano izquierda, que es la que corta la última nota con su toque. Una vez interiorizas esta lección, procedemos a tocar. Las castañuelas flamencas siguen cinco elementos independientes, que forman diferentes combinaciones: RI-A-PI-TA-CHI.

RI-A-RI-A-TA-TA

A-RI-A-TA, A-RI-A-TA, A-RI-A-TATATATA

A-RI-A, CHI-TA, A-RI-APIA

A-RI-A-PI-A-RI-A-RI-A-PI-A

Los acentos se encuentran señalizados en negrita (ejemplo de combinación extraído de Wikipedia).

Las castañuelas y las seguiriyas: un romance flamenco

En la expansión de la castañuela tiene que ver mucho su sonido, ya que es un instrumento ideal para marcar ritmos. Se han utilizado en diferentes estilos de música, aunque el flamenco las ha adoptado como parte de los acompañamientos de bailes y cantes.

De hecho, fue la música clásica, de la mano de autores como el guitarrista y compositor Santiago de Murcia, cuando empezaron a hacerse un hueco en España. De Murcia compuso las “jácaras”, unas composiciones musicales satíricas en las que las castañuelas tenían una gran importancia. A su vez, fue el creador de numerosos fandangos, en cuyos acompañamientos se encontraba, como no, las castañuelas flamencas y la guitarra.

Sin embargo, la gran expansión de los crótalos flamencos tuvo lugar a mediados del siglo XIX, gracias a la Escuela Bolera de Baile, en la que se preparaban a las mejores bailarinas. En esta escuela, se usaban las castañuelas como parte del acompañamiento del baile, y su sonido iba acompasado al movimiento de brazos.

Esta imagen es una de las expresiones flamencas más típicas (la bailaora vestida de flamenca moviendo los brazos mientras toca las castañuelas flamencas).

Por otro lado, también se considera a la gran bailaora Carmen Amaya como una de las artistas que popularizaron las castañuelas. Su aparición en las películas La hija de Juan Simón” y “María de la O”, bailando con ellas, hizo que se convirtieran en un instrumento popular.

En Andalucía, concretamente, este instrumento es usado para acompañar sevillanas, fandangos de Huelva, verdiales y otros tipos de palos flamencos más jondos, como la soleá, la guajira y las seguiriyas.

Este último es uno de los cantes considerados como puros, ya que recoge en sus letras y ritmo la esencia de las primeras expresiones del flamenco.

La seguiriya esconde un carácter trágico y solemne y esconde en su compás lo que se conoce como “compás de amalgama”, es decir, una mezcla de 3×4 y 6×8. Además, muchos expertos la consideran la “quintaesencia” del cante jondo, por esa vuelta a los orígenes, al profundo quejío.

Así, las castañuelas flamencas se han convertido en expresión tanto de sonidos bailables y alegres, como de aquellos más jondos, estando presentes tanto como acompañamiento de un baile flamenco, como protagonistas de una parte de un buen espectáculo.

Mejor que contártelo, puedes vivirlo desde cualquier rincón del mundo. Con ‘Raíces Flamencas’, podrás sentir el sonido de las castañuelas junto a la guitarra, acompañados de las seguiriyas. ¡No te lo pierdas!

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