Flamenco en Sevilla, tradición e historia en cada rincón de la provincia

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Hablar de los orígenes del flamenco es moverse por teorías, ya que no hay datos exactos sobre su aparición. Sin embargo, en lo que coinciden todos los expertos es que este arte genuino proviene del pueblo, de siglos de tradición y de mezcla de diferentes estilos que lo han convertido en lo que hoy en día conocemos.

Otro punto en el que no hay discusión es que tenemos que hablar de flamenco en Sevilla para poder entender en su plenitud los entresijos de este género único. A continuación, haremos una retrospectiva hacia los orígenes e historia de la música y el cante flamenco, para poder acercarnos y entenderlo.

Para comenzar este viaje, nos remontamos a la España árabe, ya que, según los flamencólogos, las modulaciones que definen al flamenco provienen de los cantos monocordes islámicos. Y tal y como hemos adelantado antes, aunque esta parece ser una de las teorías sobre la base de este arte, no es la única, ya que se piensa que los legados musicales de los deudos andaluces (con melodías de salmos), los modos frigio y jónico del canto bizantino, y las canciones populares mozárabes (de las que se dice que proceden las zambras y jarchas), entre otros, son también parte de la historia de la configuración del flamenco.

A pesar de que puede que todos estos estilos y formas musicales sí sean parte del origen del flamenco, o puede que no, lo cierto es que evidencian un género que se ha nutrido de diferentes modalidades y que nace de la propia necesidad del pueblo de expresar su sentir diario.

Otra de las curiosidades que convierten al flamenco en un arte misterioso, es la procedencia del propio término. La creencia más extendida es que deriva de dos palabras árabes, “felah-mengus”, que unidas significan “campesino errante”. Esta corriente fue defendida por Blas Infante en su libro “Orígenes de lo flamenco”. 

flamenco en Sevilla

Alcalá de Guadaira, Utrera, Lebrija y Triana: cuna del flamenco en Sevilla

Siguiendo un poco la evolución artística del flamenco, nos situamos en Sevilla, ciudad que lleva este arte a su máxima expresión. Y no solo la capital ha sido y es bandera de este género, sino que también otros pueblos de la provincia han contribuido a elevarlo a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Empezamos el recorrido por Alcalá de Guadaira, núcleo de cantaores de cante jondo, sobre todo de las soleares. Tanto es así, que se ha considerado a esta localidad sevillana como “patria de la Soleá”, con un estilo característico que la hace inconfundible.

Entre otros, grandes artistas alcalareños que han cantado la soleá de Alcalá, como: Juan Talegas, con una voz áspera inconfundible, como de “tinaja vacía”; Manolito de María, primo de Talegas y hermano de Joaquín el de la Paula, se decía de él que tenía un cante muy profundo, destacando en las bulerías por soleá, a las que imprimía matices propios que la hacían única, y Joaquín el de la Paula, uno de los cantaores gitanos que ha pasado a la historia por ser el creador de la soleá de Alcalá. Su legado se mantiene vivo gracias a la tradición oral, ya que no llegó a grabar nunca nada, pues no se dedicó profesionalmente nunca al flamenco.

Actualmente se cantan en Alcalá nueve tipos de soleares, tal y como afirman Ricardo Molina y Antonio Mairena en su obra “Mundo y formas del cante flamenco”.

Abandonamos Alcalá de Guadaira y nos adentramos en Utrera, tierra que también dio cantes jondos al flamenco en Sevilla. De aquí es la conocida como soleá de Utrera, cuya difusión corrió a cargo de La Serneta, artista que, a pesar de haber nacido en Jerez de la Frontera, vivió toda su vida en este pueblo de Sevilla, por lo que se la considera utrerana.

Otros grandes que debemos nombrar son Antonio Peña, “El Cuchara”, que actualmente sigue en activo; Enrique Montoya, que además de cantar tocaba la guitarra, instrumento que aprendió en una barbería, y Perrate de Utrera, cantaor gitano hermano de la conocida cantaora María la Perrata, cuya pasión por lo profundo, por lo jondo, le llevó a tener un puesto dentro de la historia del flamenco en Sevilla.

Pasamos a Lebrija antes de adentrarnos en Sevilla y sus barrios flamencos. El enclave geográfico de Lebrija, entre Cádiz y Sevilla, le ha hecho unir en su tierra el arte de estas dos localidades. De hecho, no es raro encontrar que muchos artistas que han destacado dentro de Lebrija nacieron en Jerez de la Frontera, e incluso algunos en Utrera, como es el caso de la familia Carrasco.

Y no podemos dejar de lado al artista flamenco Diego el Lebrijano, especialista en tonás, siguiriya, la caña y, por supuesto, la “madre del flamenco”, la soleá.

Tablao cuna del flamenco sevilla

Triana, cafés cantantes, academias de baile y la soleá

De aquí, de Lebrija, hacemos un salto hasta Triana, barrio flamenco sevillano por excelencia. Y es que cuando se nombra al flamenco en Sevilla, muchos autores hacen una diferenciación entre este arrabal y el resto de la ciudad.

En referencia a Triana, casi siempre se nombra a Serafín Estébanez Calderón (El Solitario), debido a la descripción de una fiesta flamenca que éste hizo dentro de las “Escenas Andaluzas”, llamada “Un baile en Triana”. En este episodio de la literatura relacionada con el flamenco se nombra al conocido “El Fillo”, así como a “El Planeta”

Destacar de este barrio el palo flamenco del que venimos hablando durante todo el artículo, la soleá de Triana, considerada de las más antiguas. Estas soleares eran cantadas, sobre todo, en tabernas, ya que apenas hubo cafés cantantes a este lado del Guadalquivir.

Y de aquí pasamos a la otra parte de Sevilla, en la que proliferaron los cafés cantantes durante el siglo XIX y en los que los artistas encontraron un lugar en el que exponer su arte delante de las multitudes. Fue la primera época de esplendor del flamenco en Sevilla, en la que se hacían colas para entrar a estos sitios cargados de arte.

Aquí destacó Silvio Franconetti, el encargado de promocionar los espectáculos flamencos en Sevilla tal y como los conocemos hoy en día. Este arte salió de la privacidad del ámbito familiar, de las casas, de las fiestas íntimas, para ser admirado por el público general. También fue el momento de las academias de baile, a las que se apuntaban los aficionados para poder acercarse un poco a la esencia de este género.

Habrás podido comprobar que el flamenco en Sevilla ha tenido su asentamiento como arte, tal y como lo conocemos. Actualmente, existen numerosos tablaos flamencos repartidos por la ciudad, que acogen en su interior el flamenco más puro.

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