Flamenco puro: origen del Café Cantante

 In Flamenco en Sevilla
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El flamenco es un arte que se vive y se disfruta normalmente en tablaos flamencos. Sin embargo, al formar parte de nuestra cultura, la andaluza, puedes encontrarte con el duende en cualquier rincón de nuestra tierra: teatros, fiestas, festivales e incluso en la propia calle.

En este artículo haremos un recorrido por los inicios comerciales del flamenco, cuando pasó de la privacidad de las casas y del ambiente familiar, a los escenarios de todo el mundo, para deleite del público. Estamos hablando de los cafés cantantes.

El nombre de estos lugares ya va dando pistas sobre lo que se encontraría en su interior. Derivado del francés cafè chantant, los cafés cantantes eran sitios a los que los artistas iban a exponer su arte, sobre todo los primeros cantaores flamencos.

Su origen tiene lugar en el siglo XIX, más concretamente en la segunda mitad, entre 1847 y 1920. Estos locales era lo más parecido a las salas de actuaciones actuales, en las que puedes tomar alguna bebida a la vez que disfrutar de un espectáculo de cante y baile.

Historia del Café Cantante: estética taurina y proliferación de artistas flamencos

Su interior constaba de una sala amplia, denominada salón, decorada con motivos bien flamencos, bien de otros artes que por entonces se relacionaban con este arte. Hablamos de los toros, cuyos carteles anunciando corridas empapelaban las paredes de los cafés cantantes.

que es el flamenco
Café Cantante de Silvio Franconetti.

Además de la relación directa que ha habido siempre entre el toreo y el flamenco, es bien sabido que, en las Fiestas de la Primavera, tan populares en Andalucía incluso hoy en día, es cuando confluyen las tres festividades más emblemáticas, sobre todo en Sevilla: Semana Santa, Feria de Abril e inicio de la temporada taurina.

Alternando con los carteles, las paredes de los cafés cantantes también recogían los reflejos de cada persona que pasaba por allí, artista y asistente ya que estaban llenos de espejos. Esto daba al espacio más amplitud y un aspecto de sala de danza.

En el centro de este amplio salón se situaba el tablao, en el que se subían los artistas. También, dependiendo de la amplitud del local, tenían palcos y contaban con salas que podían reservarse para fiestas privadas.

El café cantante se consolidó en España como un sitio al que acudir a ver un buen espectáculo, aunque no solo eran de flamenco. Sin embargo, fue este género el que más pudo crecer gracias a la aparición de estos locales, ya que permitió a muchos cantaores, bailaores y guitarristas (expertos del toque flamenco) poder vivir de su arte, algo que hasta ese momento era impensable.

Así, los cafés cantantes permitieron:

  • Profesionalizar el flamenco, ya que los artistas empiezan a cobrar por sus actuaciones.
  • Introducir el baile como elemento más del espectáculo: hasta entonces la figura principal del flamenco era el cantaor.
  • Expandir el arte flamenco: hasta entonces, tal y como hemos comentado antes, era un tipo de cante y baile reservado para la intimidad de ciertas celebraciones familiares. Ahora se abre al público, creando seguidores y apasionados.

Fue la época dorada de provincias como Cádiz, Sevilla, Granada e incluso algunas fuera de Andalucía, como Madrid.

tablao flamenco en sevilla
Decoración de una de las antesalas al teatro flamenco Cuna del Flamenco en Sevilla.

Del Café Cantante a la Ópera Flamenca

En la capital andaluza destacó el café cantante de Silverio Franconetti, cuya iniciativa de hacer competir a los artistas y pagar más al que mejor lo hiciera, dio un impulso a la creación flamenca. Artistas como La Macarrona, Antonio Chacón, el Niño de Cabra, el Garrido de Jerez, La Niña de los Peines, o Fosforito el Viejo, tuvieron su momento de gloria en los escenarios creados con la fórmula de Franconetti.

De hecho, se considera a los cafés cantantes de Sevilla como los precursores de muchos estilos flamencos, ya que la actividad profesional frenética e intensa hizo que proliferara un amplio repertorio de baile, cante y toque de guitarra.

Fue el momento en el que se empezaron a escuchar los cantes pa´lante, en el que el cantaor se situaba delante del escenario para cantar por el palo flamenco que se le antojara, cobrando un mayor protagonismo.

Al cante le acompañaba el baile, que hasta entonces había sido un elemento secundario del flamenco y acabó convirtiéndose en el complemento perfecto, ya que era expresión en uno del otro.  La guitarra, que era un instrumento más, se puso al frente como preferida, dejando de lado los otros instrumentos de acompañamiento.

Sin embargo, todo este esplendor empezó a decaer alrededor de los años 20 del siglo XIX por varias razones, entre ellas la proliferación de otros espectáculos como el cine. Esto, sumado a las quejas de vecinos que vivían alrededor de los cafés, debido al ruido, hicieron que en 1908 se dictara una Orden Ministerial para cerrarlos.

Espectáculo flamenco en Sevilla
Marisa Risu, bailaora de Cuna del Flamenco.

Sin embargo, el flamenco no cesó su actividad y dio otro paso más en su evolución, pasando a los teatros de una forma más profesionalizada y organizada conocida como como `ópera flamenca´.

En Cuna del Flamenco hacemos una vuelta a este origen, tanto en estética como en la forma de nuestros espectáculos. La improvisación hace que nuestros artistas creen un show único en cada pase, dejándose llevar por los sentimientos.

Así que recuerda, el flamenco es un arte vivo, que acompaña a la sociedad con el paso del tiempo y está lleno de simbolismo, cultura y tradición. ¡Olé!

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