Semana Santa en Sevilla: la saeta flamenca

 In Sevilla
0

Para muchos, el flamenco y la Semana Santa son dos de los símbolos indiscutibles de la cultura de Sevilla. A pesar de que este año no van a salir las Hermandades a procesionar por las calles, queremos, de alguna manera, rendir homenaje a esta fiesta tan popular en Andalucía y que tanto nos caracteriza.

Un hecho indiscutible es que, aunque la tradición sea la misma para todos, no lo es la forma de celebrarla o de vivirla y eso se refleja en cada detalle: la solemnidad, las vestiduras, la organización, la música y, como no, los cantes.

Y es aquí donde vamos a detenernos, en el origen e historia de la saeta, más concretamente, en la saeta flamenca.

Origen de la saeta flamenca

La saeta es un tipo de cante que se da por toda Andalucía, aunque son especialmente conocidas las de Cádiz-Jerez-Córdoba y Sevilla. De hecho, algunos pueblos pertenecientes a estas provincias, cuentan con estilos de saetas propios, como es el caso de Cabra y Puente Genil, en Córdoba; o de Mairena del Alcor y Marchena, en Sevilla.

Lo que hace especial a este canto es que se ejecuta desde un balcón bajo durante el paso de las procesiones y que, en muchas ocasiones, suele ser improvisado. Si bien es cierto que existen algunos auténticos artistas saeteros que acuerdan cantarle a una imagen en un punto determinado (eso hace que el capataz decida parar el paso delante del cantaor), lo que hace única a la saeta es no saber cuando se va a escuchar una.

Etimológicamente, tiene su origen en la palabra latina sagitta, que significa flecha y que define a la perfección este cante que roza la plegaria. Aunque se desconoce cuál fue su raíz, muchos la atribuyen a la obra “Campos de Castilla”, de Antonio Machado. Sin embargo, distintos estudiosos afirman que este poema no hacía referencia a la saeta que conocemos hoy en día, ya que Machado hacía más una crítica que una alabanza.

semana-santa-en-sevilla-origen-de-la-saeta-flamenca

Así, centrándonos en otra rama, hay quien afirma que la saeta tuvo sus inicios en los religiosos cantos litúrgicos, influidos por cantos primitivos cristianos. De esta evolución, aparecieron las conocidas como “saetas de frailes” y los romanceros de pasión. Estos últimos son los que se cantaban de forma popular y tenían la finalidad de expresar el arrepentimiento por los pecados cometidos.

Esta saeta popular realizó una nueva evolución, y en torno a 1880 se convirtió en saeta flamenca. El pueblo las terminó aflamencándolas y dándoles ese toque personal que perdura en la actualidad: una coplilla de cuatro versos de ocho sílabas, cantadas con el ritmo de martinetes, seguiriyas y carceleras (tres de los palos flamencos más antiguos y que destacan por ser considerados cante jondo).

La saeta es un momento de expresión máximo de sentimientos entre el que la canta y el Cristo o Virgen al que va dirigido. Su forma es parecida a una oración, aunque lo que realmente llama la atención no es su letra, si no la forma en la que se canta: empieza con un “Ay” alargado en el que el cantaor se “desgañita”.

La saeta en la Semana Santa en Sevilla: Manuel Centeno, La Niña de la Alfalfa y La Niña de los Peines

Manuel Centeno (1885-1961) fue uno de los saeteros más conocidos de la Semana Santa de Sevilla y se le atribuye las famosas saetas por seguiriyas.

Empezó siendo torero pero dos cornadas durante una corrida de toros le recondujeron al cante flamenco. Con tablas, ya que trabajó para distintas compañías, y su arte cantando, le hizo llegar a ser uno de los cantaores de saeta más cotizados de Sevilla.

Su fama como saetero consolidado le vino en 1926, cuando cantó, por primera vez, la saeta a la Cruz de Guía de la Hermandad del Silencio de Sevilla.

Silencio pueblo cristiano/ que ya el silencio camina/ camina en la madrugá / por las calles de Sevilla.

Además de Centeno, dos de los grandes artistas saeteros tienen nombre de mujer: Rocío Vega Farfa, más conocida como La Niña de la Alfalfa, que en 1916 fue proclamada por el rey Alfonso XIII “reina de las saetas”; y Pastora Pavón, La Niña de los Peines, ferviente devota del Cristo del Gran Poder y de la Virgen de la Macarena.  Su cante por saeta le dio mucha fama, siendo especialmente característica su voz varonil.

Y, para acabar, una curiosidad y anécdota en torno a la Semana Santa de Sevilla: En 1919 se llevó a cabo un duelo entre dos saeteros jerezanos muy conocidosd e la época: Manuel Torre y Rafael Ramos Antúnez, más conocido como Niño de la Gloria.

Ambos se enzarzaron en cantes por saeta flamenca durante el paso del Cristo de la Sentencia, perteneciente a la Hermandad de la Macarena. Los costaleros, ante tal alarde de arte y sentimiento, decidieron parar la marcha y se limitaron a mover el paso del Cristo de un lado a otro, como «meciéndolo».

De ahí nació el movimiento “mecío”, tan conocido hoy en día y practicado por todas las cuadrillas de costaleros de cualquier municipio andaluz.

Así, como podrás comprobar en la próxima, la saeta flamenca sigue siendo una de las tradiciones históricas más arraigadas de la Semana Santa en Sevilla y es, por seguro, una de las numerosas cosas que echaremos de menos este año.

Artículos recomendados

Escribe tu comentario

0

Start typing and press Enter to search

Semana Santa en Sevilla

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar