Tanguillos, tientos y tango flamenco

 In Palos Flamencos
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Establecer el origen de los palos flamencos no es un trabajo fácil, puesto que proceden de mezclas de culturas y costumbres que, normalmente, dan lugar a derivaciones, como los tientos, los tanguillos y el tango flamenco.

El tango flamenco es considerado uno de los palos flamencos más antiguos, junto con la soleá, también llamada la “madre del flamenco”. El patrón rítmico del tango (o habanera), procede, según algunos expertos, de las contradanzas (o contredanse, un estilo musical que se bailaba en Francia en el siglo XVIII) que llevaron a América los esclavos de Santiago de Cuba.

De ahí, se extendió por toda Europa, y llegó a Cádiz como tango americano, estableciéndose como uno de los números centrales de las zarzuelas. Los ritmos empezaron a variar y surgieron las primeras variaciones del tango flamenco que conocemos hoy en día: si era más suave, una canción romántica, se denominó “habanera”, mientras que si era una versión más jocosa se denominó tiento.

Uno de los tangos más antiguos es el “Tango de la limoná”, cuya letra dice así: Usted no es ná, usté no es ná, usté no es chicha, ni limoná.

Sin embargo, este tipo de tango aún no era considerado tango flamenco, por lo que es enmarcado en un estilo “preflamenco”. De hecho, los tangos que se empezaron a escuchar en Cádiz durante el siglo XVIII son llamados tanguillos, cuya estructura musical fue definida por los coros y agrupaciones de carnaval.

El tanguillo flamenco de Cádiz

En 1944, el tanguillo adquirió protagonismo propio, incluso se empezó a emplear el término para diferenciarlo del tango flamenco en los discos. Y tal y como pasa en otros palos flamencos, el tanguillo tiene diferentes variantes melódicas y podemos escuchar diferentes canciones según la que se utilice, aunque siempre manteniendo la cadencia rítmica. Lo que sí diferencia al tanguillo de otros estilos flamencos es la alegría que desprenden (de ello que se hicieran muy populares entre los más carnavaleros).

Además de tener personalidad propia casi como palo flamenco, los tanguillos han servido de inspiración para otras canciones flamencas, como es el caso del homenaje que se le hizo a la cantaora Fernanda de Utrera

Empezó a tener éxito entra los guitarristas flamencos, como ha sido el caso de Paco de Lucía, con “Casilda” y “Romancero de la Luna” (este último título compartido con Tomatito y Camarón), y Camarón, con “Pata Negra”.

La variación de este tanguillo gaditano con un modo “más flamenco”, ralentizando el ritmo, daría lugar a los conocidos tientos, muy tocado por Manolo Vargas, Antonio Mairena, Manolo Caracol, El Lebrijano y Carmen Linares, entre otros muchos artistas flamencos.

Tientos: los primeros tangos flamencos

Enrique El Mellizo fue uno de los primeros artistas flamencos en darle al tango el toque que le faltaba para ser “tango flamenco”. Los tientos son una derivación de los tanguillos de Cádiz, aunque con un aire más solemne, más profundo y jondo.

De hecho, Antonio Pozo, conocido como “El Mochuelo” grabó en cilindros de cera (como se conocían a los cilindros del fonógrafo) los `tangos de los tientos´, que no era otra cosa sino tanguillos de carnaval, de Cádiz, lentos.

El gran salto evolutivo hacia el tango flamenco lo dio Antonio Chacón, a partir del tiento de Enrique El Mellizo, cuyo cante, que sigue la estela de las soleares y las seguiriyas, se estructura de la siguiente forma: cante de preparación, cante valiente y un cante de cierre o cambio.

Este estilo de tientos, ya tangos flamencos, hicieron muy popular a La Niña de los Peines y Manuel Torre, con los que se hicieron muy conocidos en Sevilla.

El tango flamenco

La estructura rítmica binaria del tango americano es la base de otros palos y elementos de flamenco, como la farruca, el zapateado, el garrotín, la rumba, al milonga y, finalmente, el tango flamenco.

La materialización del tango flamenco se hizo adaptando elementos de los conocidos jaleos andaluces, de compás ternario, al compás del tango americano.

La bailaora Patricia Guerrero, por tangos flamencos.

Los palos flamencos son fruto de la evolución del flamenco. Cada uno representa un sentimiento, una forma y un vivir que, aunque entre ellos se relacionen, los hacen únicos. Para poder disfrutar del tango flamenco y de otros bailes, lo mejor es ver un espectáculo en directo.

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